viernes, mayo 20, 2011

Monde

Espectáculo de soltura y espontaneidad. Bostezos varios, algunos cabeceos y párpados que amagan con caer. Chico-charango, no le importa nada, es parecido al chico-cumbia atodoloquedá, se le van a taladrar los oidos a ese. La señora de al lado que se pregunta por qué motivo casual eligió sentarse justo en ese asiento, y frunce el ceño. Dos atrás de Venezuela, qué placer de acento... playa. Pequeñín paloma que grita, que pregunta, que canta, que no le importa nada. Arrugas que sonrien a la vida, a todo lo que vio pasar, a todo lo que sabe que aún falta por desfilar. El del libro. Tengo que inclinarme para chusmetearle el título, como si tuviera el don de afirmar que eligió el texto indicado. Yo aprendí a no marearme. Y gracias a eso terminé MI libro. Es un buen día, todo día en que acabás un libro y le decís "ya está, te desnudé de prólogo a índice" es un día de lujo.

domingo, abril 24, 2011

Pendulada de los pies, boca abajo, con los pensamientos cayendo y goteando de a poquito. Chorreando angustias, nervios, palabras como para ahorcado, ansiedá, excitación, letras que se mueven y practican ballet por todas las hojas y uf, muchos uf.
Ando buscando la batidora para hacer un punto nieve de todas estas sobras y decorar algún que otro basurero con esta crema pegajosa.
Falta poco, puede faltar poco. Falta lo que yo quiera.

jueves, febrero 10, 2011

Ojitos de puma más cerca de cielo que caminan en subida, pedaleando lluvias dalequeva, hacia un mar de colores donde una infusión caliente borra los tropiezos del día.
Aparecen uno, cuatro, quince pares de cachetes saxofón, se acomodan confianzudamente y prestan risas a sus espectadores... porque para qué la tevé si a la vista está la infancia pentagramada en saltos, vaivenes y voces de caramelo que sensibilizan hasta a las uñas.
Y no conocerán a Borges, no sabrán de factoreo, menos que menos hablarán de surrealismo, pero sí que saben cómo fundir perfectamente a la transaparencia con el arcoiris.

viernes, noviembre 12, 2010

Fénix

Te vi. No juntabas margaritas del mantel, sino recuerdos del piso. Se te habían escapado del cuerpo, evaporado de tu cronología. No estabas seguro de saber quién eras. Mirabas para todos lados, y al piso, como si una raíz fuera a brotar en llave. Tu cara era de duda, pero no de perdición; eras ilusión de fénix, de fuego con ganas de enecenderse. Te tocó empezar de vuelta, dado vuelta también. Afinar la guitarra y probar cómo silbaba. Darle un poco más al clavijero y probar, probar hasta que gustara. Y arrancar a tocar, dejándote ser, dejándote sonar, cantándote y haciéndote música que tanteando caminos aprendía a caminar... otra vez.

sábado, octubre 23, 2010

Había una vez un cuadrado tridimensional

Una vez conocí una caja. No era de regalo; no tenía moños ni envoltorio brillante. Tampoco tenía ese papelito de plástico de bolitas explotables.
Una caja, como cualquiera, como todos. Y de metal.
Nadie supo nunca lo que había dentro de la caja, porque ella, impenetrable, no se dejó explorar.
Y así termina la historia de la caja: aburrida, sin emoción, sin contenido, dura, impenetrable.


domingo, octubre 17, 2010


Ya basta de llorar, que está saliendo el Sol

martes, octubre 12, 2010

La vida entreabierta

"La vida está entreabierta"
Mario Benedetti
La vida está entreabierta
apoyada en la baranda con un pucho en la mano

invitándote a pasar
a la vez que te invita a temer
de lo que hay a la espera,
en el después,
después de que las agujas mueren agotadas de marcar momentos.

La vida entreabierta,
dispuesta a recibirte,
dispuesta a cachetearte,
a acurrucarte,
a marearte, darte vueltas, chiflarte, acariciarte, confundirte
y después de tanto baile, ofrecerte un café.

La vida que entreabierta descansa
no te exige invitación ni carnet,
no pretende que seas socio ni mucho menos, vip,
no espera nada a cambio;
menos mal, no llegaría a devolverle el préstamo,
nunca.

La vida, entreabierta.
Yo, entrecerrada
o pseudoabierta
o semicerrada
o entreabierta, quizás,
depende de cómo se mida la luz que dejo pasar.